sábado, 4 de mayo de 2013

Mitotiani Peñafiel Pilli

El Fotógrafo, escritor y documentalista Manuel Peñafiel bailando con los Voladores de Papantla.
                                   
                         "Danzante Señor Peñafiel"




    El Fotógrafo, escritor y documentalista Manuel Peñafiel 
              bailando con los Voladores de Papantla.



Volar para a los dioses alcanzar

“ Muchos siglos atrás la secura castigaba a los habitantes de
Totonacapan, la gente languidecía por falta de alimento, Tonántzin la
Madre Tierra se comportaba arisca sin prodigar sus frutos; el divino
Sol caldeaba sin misericordia alguna, era imperativo elevar al Cielo
súplicas y plegarias; así que cinco hombres decidieron implorar
también a Xipe Tóctec dios de la fertilidad, pero era necesario
acercarse a las poderosas deidades para así ser escuchados, de modo
que se les ocurrió internarse en el bosque a fin de hallar el árbol
más grande bajo el cual permanecieron orando toda la noche, rogándole
al espíritu de aquel frondoso gigante que los ayudara a remediar sus
aflicciones.
Al día siguiente cortaron el enorme tronco para transportarlo a la
aldea, ahí los sacerdotes lo bendijeron despojándole de sus ramas,
mientras el ceremonial proseguía, los mismos leñadores que la víspera
a la foresta se habían internado, decidieron engalanarse con vistosas
plumas para representar a intrépidas águilas, juguetonas guacamayas,
prudentes búhos y quetzales de esmeralda, y así audazmente treparon
hasta arriba de aquel poste esculpido de lo que antes un árbol había
sido, para que sobre la punta, uno de ellos osadamente bailara
entonando melodías con su flauta y tamborcillo, sin temor tampoco a la
gran altura, los cuatro restantes valerosos bajaron sujetos a lianas
anudadas a sus cuerpos, descendiendo en peligrosos círculos. ¡ Cuanto
valor, gran atrevimiento !, Xipe Tóctec, exclamó. ¡ Los Hombres
Pájaros vuelan musicalmente arriesgando su vida misma para
complacernos !, añadió Tonátiuh el dios del Sol. Los esforzados
Huasteca, su objetivo por fin lo habían logrado, aquel atrevido fervor
consiguió que las deidades se tornasen bondadosas; dios Tláloc con su
lluvia entonces mimó a los surcos del arado, y las semillas finalmente
germinaron obsequiadas por Chicomecóatl, generosa deidad que a las
mazorcas hace madurar.“

Manuel Peñafiel 
Fotógrafo, escritor y documentalista
http://www.youtube.com/watch?v=sKOoZIQgWhc


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