martes, 19 de agosto de 2014

El artista legítimo es sincero

El artista legítimo es sincero
por Manuel Peñafiel

Para crear, además de la habilidad natural, es necesario ir a la escuela y observar. Ser transcendental creador artístico entraña la disciplina del estudio, debajo de la ropa está el cuerpo y bajo el cabello palpita la desnuda mente, tal y como aparece en este autorretrato que realicé. En el Siglo XXI la pereza invade al ámbito de lo que ahora se considera " arte ". Picasso decía: Para ser artista es necesario 1% de inspiración y 99% de transpiración en el esfuerzo creador, en la actualidad muchos de los que se hacen llamar " artistas " basan su promoción en las relaciones públicas.
Solamente después del dominio de la técnica, es cuando el artista puede crear su propio estilo. La producción artística es la intrigante-fascinante combinación de talento, disciplina y trabajo.
Pablo Picasso fue atacado cuando mostró un cuadro llamado Las Damiselas de Avignon, algunos de sus amigos pensaron que había perdido la razón, otros indignados le dijeron que su lienzo era un desprestigio para el Arte.
Pablo Picasso, dijo: Si hay algo para robar, lo robo, pero esto no significó que plagiara, sino que visualmente se alimentó de las civilizaciones anteriores a su época. En sus pinturas está la espontánea simetría del Arte africano y sin la menor duda, también absorbió el abstraccionismo del exquisito Arte de Mesoamérica.
Tal vez para muchos, las obras de Picasso parezcan absurdas o grotescas y les den la espalda, exclamando: ¡ Yo no entiendo eso ! No es mi intención convencerlos. En ocasiones el Arte a pesar de parecer el absurdo juego de algunos ociosos, es en realidad el polifacético espejo donde se refleja la conducta masiva de la humanidad. Las efigies distorsionadas en las obras de Picasso no se deben al azar, con sus pinceles él escupió todo el desprecio que sentía por el sector abyecto, burlándose de la precaria substancia de la sociedad, regida por los prejuicios y la moda. Picasso al pintar, descuartizó
a la tradición, lo hizo con el ánimo de un iracundo. Ser artista es vivir en cruel ayuno, no nos satisface el cotidiano pan, solamente las rodajas
de la luna y la jalea del placer, además ansiamos crear un bálsamo para cicatrizar la perenne herida que nos causa la discordante humanidad.
El artista es carnívoro, igual a bestia suelta persigue la carne de las ideas. Para crear es necesario husmear, olfatear, morder la presa antes de que otros vengan atraídos por la carnada, no por ser cazadores sino imitadores. El artista hambriento engulle voraz, nunca está uno satisfecho, hambruna inconforme nos persigue. El artista es un ser intangible, nos materializamos momentáneamente cuando el destello de la obra penetra por las pupilas y surge el ánimo de sentirnos existentes.
Algunos pensarán que los artistas irracionales somos, pero la susceptibilidad altera la compatibilidad con la sociedad. Ver que la gente arroja la basura por las ventanillas del automóvil nos enoja, la corrupción, el mal manejo del erario público y el mancillamiento causado a la ecología causan estragos en un artista comprometido.
El verdadero Arte es sublime y misterioso, hay que contemplarlo en silencio, los críticos de Arte salen sobrando cuando para su lucimiento personal alaban a un artista que a ellos les complace, el verdadero Arte no se necesita explicar o adular, el artista cumple su cometido cuando capta espontáneamente la atención del espectador. Arte es el doloroso malabarismo de los inconformes, somos saltimbanquis arrojando hirientes cuchillos, gitanas navajas o silbantes machetes. Materializar la ansiedad o arrobamiento por medio de la pintura, la escultura, la poesía, la fotografía, la literatura o la música significa revivir los anhelos de solitarios niños que lloramos en la obscuridad; criaturas que al hacernos adultos, recordamos la ausencia de hogareña canción, o en el presente nos indigna la agonía del patriotismo, sin embargo, al sobrevivir quisimos emular con nuestra obra artística el vuelo de la tenaz golondrina, la grandeza de un eclipse, el bosque de las mariposas ciegas o la vereda sin retorno hacia truncado amanecer. Algunos consideran que los artistas somos monstruos o estrafalarios seres, pero la realidad es que en nuestra personalidad se concentraron las cualidades y defectos de nuestro entorno, nosotros somos el instrumento para mostrarlo crudamente con la sinceridad que la mayoría de la gente no se atreve a expresar.