martes, 15 de marzo de 2016

El suprarrealismo en el arte

Texto de ©Manuel Peñafiel
Fotografías ©Irma García Xochiquetzalli y ©Manuel Peñafiel



El término Surrealismo proviene del francés. ¿ Por qué en francés ? Porque ha sido en Francia donde se han robustecido la mayoría de las corrientes plásticas contemporáneas. En idioma español debe decirse suprarrealismo, que es la tendencia a inspirar la obra de arte con elementos tomados del ensueño o del delirio imaginativo, añadiendo en ocasiones enlaces caprichosos o incoherentes surgidos espontáneamente.

Fotografía Manuel Peñafiel
Con mis pensamientos en ebullición incendio galaxias
con provocadores simbolismos
: © Manuel peñafiel 

El suprarrealismo es un magno movimiento intelectual y artístico, surgido hacia 1922 como reacción contra el academicismo y el fauvismo, y fue hasta cierto punto una derivación del dadaísmo. El academicismo es cuando el artista respeta las normas consideradas clásicas por una Academia de Artes, el antiacademicismo se manifiesta con la rebeldía y el afán de renovación. El término fovismo en la pintura proviene de fauvisme en idioma francés, fauve significa fiera; en 1905 el crítico de arte Louis Vauxcelles, así definió despectivamente a ciertos pintores por su empleo provocativo del color, entre ellos George Braque y Paul Gauguin; años después las obras del fovismo ( neoimpresionismo ) fueron admiradas. El dadaísmo surgido en Suiza en 1916 es la oposición al concepto de razón, sin embargo, a este movimiento sí lo considero decadente, ya que denota holgazanería disfrazada de inconformidad, similar a lo que ocurre en el siglo XXI con la pintura, la poesía de raquíticos balbuceos y las instalaciones; es importante aclarar, que en cualquier expresión artística es indispensable dominar la técnica para posteriormente manifestar el estilo personal; aquellos pintores que abordaron el impresionismo, el expresionismo, el abstraccionismo, el cubismo, y el suprarrealismo, primeramente alcanzaron la maestría en el dibujo anatómico y de la naturaleza, y luego se internaron en la búsqueda con  explosión imaginativa, contrariamente a lo que sucede con la mayoría de los pintores y escultores de los siglos XX y XXI, los cuales hundidos en su mediocridad se disfrazan con la arrogante mentira de que son innovadores, careciendo del talento para reproducir a manera de entrenamiento una obra maestra, tal y como lo hacen los copistas durante su aprendizaje.  

Fotografía Manuel Peñafiel
Irma García Xochiquetzalli esposa del artista Manuel Peñafiel
en el Museo D'Orsay en París, Francia.

Así que retomando el tema del Surrealismo, puedo asegurar, que es complicado definir las causas de su contenido creativo, pues así de intrincado es el cerebro humano, subjetivamente complejo es el proceso para plasmar artísticamente algo que va más allá de la realidad a partir del subconsciente, ése universo psíquico que yace en nuestro interior.
Los artistas que invadimos los parajes suprarrealistas nos caracterizamos por rechazar en ciertos momentos, la realidad con toda su tradición de razonamientos lógicos y reglas estéticas, sensaciones libertarias impulsan a crear de esta manera, abandonándonos al automatismo psíquico puro, permitiendo que la mente sea la matriz de las lubricadas ideas que deambulan dentro de los vericuetos del pensamiento.
Históricamente el holandés Jerónimo Van Aeken, llamado El Bosco, nacido en 1460, es quien ya personifica la maldad y el vicio en sus obras surrealistas; su creación de seres monstruosos y diabólicos abren con garras y pezuñas la brecha hacia los paisajes donde la humanidad se torna en lo que es, una absurda pesadilla, la cual persiste.

Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano  en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.Fotografía Irma García Xochiquetzalli
Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano 
en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El sistematizador del suprarrealismo fue André Bretón, quien publicó dos manifiestos incendiarios en 1924 y 1930. Esta tendencia artística comenzó a bullir en 1925, cuando el español Joan Miró sazonó esta sopa de brujos, a la cual también se agregaron los condimentos personales del italiano Jorge de Chirico y el francés Yves Tanguy. Sin embargo, fue Salvador Dalí el sumo jerarca pictórico, el mesías obscuro de bigotuda existencia.



Con mis pensamientos en ebullición constante, yo Manuel Peñafiel autor de este texto, por medio de la fotografía he incendiado galaxias con ambiguamente provocadores simbolismos. Mediante cruda labor expreso los estragos del subconsciente social; cual hambriento hechicero deseando devorar mi extravagante caldo, agrego los ingredientes.

Fotografía Manuel Peñafiel Museo Louvre
" Los artistas comprometidos con la superación  nos obligamos 
a nosotros mismos a dominar la técnica, 
para  después adquirir estilo propio: Manuel Peñafiel. "




Y para culminar, introduzco iconos de las absurdas religiones para situar mi constante desafío, delineando la flagelación provocada por los supersticiosos dogmas tatuados irreparablemente en la psiquis de millones de sumisos feligreses. Frecuentemente, mis obras se convierten en escándalo visual.
Manuel Peñafiel

Fotógrafo,Escritor y Documentalista Mexicano

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