viernes, 22 de abril de 2016

Vincent van Gogh, pintor neerlandés

Texto de ©Manuel Peñafiel

Fotografías de ©Irma García Xochiquetzalli y ©Manuel Peñafiel

¡ Puje con más fuerza, doña Cornelia ! Eran las angustiosas palabras de la comadrona que auxiliaba a la desfalleciente mujer a culminar su afligido parto. ¡ Es inútil !, exclamó la partera, nos urge llamar al médico. El galeno llegó mientras Anna Cornelia aún se retorcía; introduciendo sus manos al íntimo interior de la mujer, colocó en la cabeza del bebé el fórceps obstétrico jalándolo a lo que sería su áspera existencia, aquella dura tenaza averió irreversiblemente la corteza cerebral de la blanda criaturita. El niño no lloró, pareciera que él mismo engullía su dolor, el cual lo acompañaría por el resto de su breve vida.

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Manuel Peñafiel retrató a su esposa Irma García Xochiquetzalli, en el momento en que ella
se llevaba un recuerdo fotográfico de un autorretrato de Vincent van Gogh,
su pintor favorito, exhibido en el museo parisino de Orsay.

El 30 de marzo de 1853 en la ciudad de Groot - Zundert al sur de los Países Bajos, nació uno de los más apasionados artistas del pincel, a quien su madre Anna Cornelia Carbentus bautizó con el nombre de Vincent Wilhelm van Gogh; me puedo imaginar que pocos años después, el niño preguntara a su mamá la razón de su nombre, y ella respondiera con el egoísmo masoquista que ciertas madres poseen: Es que antes que tú, la muerte me arrebató a un hijito al que yo había nombrado así. La respuesta seguramente impactó al muchachito, era como si su madre quisiera que él llenara el hueco dejado por aquella prematura muerte; tal vez desde entonces, Vincent albergó la sensación de que alguien lo vigilaba, percibiendo constantemente los fríos ojos de su difunto hermano trepando encima de él, helado reproche del occiso por considerarlo advenedizo intruso. Los muertos suelen amonestar de distintas maneras, introduciéndose en la mente de los vivos para sembrar angustias y temores. Durante las noches cuando las cortinas de su habitación se sacudían por el viento, Vincent corría a cerrarlas, y era entonces cuando observaba nocturnos nubarrones tomando la forma de perenne pesadilla.
Vincent van Gogh siempre fue inquieto, deduzco que era hiperactivo, la escuela lo aburría; en 1869 a los dieciséis años la abandonó, esto no significa que se haya distanciado de la cultura, por el contrario, toda su vida fue asiduo lector, en las numerosas cartas que le escribiría a su hermano Theo resalta su impecable redacción. A esta misma edad, comenzó a trabajar para una compañía de comercio de arte ubicada en La Haya, cuatro años después fue trasladado a Londres, ahí se enamoró de Eugenia, hija de Úrsula Loyer, la patrona de la pensión donde se hospedaba, Eugenia ya estaba comprometida y lo rechazó. En 1881 quedó prendado de su prima Cornelia Adriana
Vos - Stricker, llamada Kee, quien acababa de enviudar, después de escuchar la propuesta de matrimonio de Vincent, ella tajantemente respondió que jamás se casaría con él.

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Irma García Xochiquetzalli disfrutando de la expresiva obra pictórica de Vincent van Gogh 
( 1853 - 1890 ), exhibida en el Museo d'Orsay en París.

Theodorus van Gogh el padre de Vincent, fue un hombre sometido por la mitología bíblica, la predicaba enérgicamente, para él era más importante condenar a los pecadores que alimentar sentimentalmente a su familia; Vincent durante su infancia fue enviado a diferentes internados, muchos seres humanos insatisfechos por la mediocridad de sus papás, suelen perseguir la paternidad divina; Vincent van Gogh se dedicó a buscar a dios; en 1879 a los veintiséis años partió a predicar a la cuenca minera de Borinage, situada entre Francia y Bélgica; la miseria de aquellos maltrechos topos humanos lo conmovió profundamente, al grado de compartir con los mineros sus pocas pertenencias; su actitud le mereció la reprimenda de sus superiores clericales preocupados solamente en recaudar donativos, Vincent comprendió como pocos ya lo hemos hecho, que las religiones son negocios en beneficio de los sermoneadores. En esta época, comenzó a dibujar a la gente de la región, despojos humanos decrépitos y hambrientos, cuyo raquítico alimento eran únicamente las patatas cultivadas en la agreste tierra.
Después de abandonar sus exaltadas evangelizaciones, Vincent van Gogh aceptó por primera vez la ayuda monetaria de su hermano Theo para poderse dedicar enteramente a la pintura, este apoyo amoroso y desinteresado le permitió volcar su vehemencia colorida, llegando a realizar durante su desdichada vida 900 cuadros, entre ellos 27 autorretratos y 148 acuarelas, además de 1600 dibujos.

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Irma García Xochiquetzalli retrató a su esposo el escritor y documentalista Manuel Peñafiel
    el día en que ambos visitaron el edificio donde Theo van Gogh hospedó a su hermano 
                                            Vincent en París, en el año de 1886.

En 1882, Vincent van Gogh hospedó sentimentalmente en su cuartucho a Clasina María Hoornik, una prostituta alcohólica apodada Sien, a ella la dibujó con la crudeza que conlleva la desesperanza; debido al poco dinero que tenían, Sien retornó a las calles para continuar rentando su cuerpo, a la postre se separaron.
En 1884, Vincent van Gogh se sintió atraído por Margot Begemann diez años mayor que él, ella era la hija de un vecino y lo acompañaba cuando él salía a pintar, los padres de ella se opusieron rotundamente a dicha relación, tras perderlo, ella intentó suicidarse. Al año siguiente el padre de Vincent murió, él volvió a la casa familiar, sin embargo, las disputas por la herencia entre su madre y sus hermanas lo forzaron a marcharse lejos.
Como pintor y dibujante, Vincent van Gogh peregrinó por Borinage, Etten, La Haya, Nuenen, Amberes, y en 1886 se mudó por una temporada a París, donde su siempre generoso y comprensivo hermano Theo lo hospedó en su apartamento ubicado en el número 54 de la calle Lepic en el barrio de Montmartre, donde conoció a los pintores Bernard, Toulouse - Lautrec, Gaughin, Seurat, Signac, Guillaumin, Pisarro y Cézanne.
En febrero de 1888 se trasladó al sur de Francia, allá en Arles trabajó con entusiasmo con la idea de crear un taller de artistas, él único que respondió a su invitación fue Paul Gauguin, gracias a que Theo van Gogh le ofreció pagarle todas sus deudas para que acompañara a su hermano Vincent; pero aquella convivencia estalló debido a los explosivos temperamentos de ambos artistas; se dice que durante un pleito con Gauguin, Vincent van Gogh le arrojó un vaso, y Paul Gauguin experto en esgrima lo cortó en la oreja izquierda, marchándose de ahí para no volver; el enfurecido Vincent se mutiló el lóbulo de aquella oreja herida con una navaja, después se dirigió al burdel pueblerino, donde le entregó el sangrante trozo de carne a la prostituta Rachel; a la mañana siguiente la policía lo halló inconsciente, y fue trasladado al hospital Hòtel - Dieu .
Los últimos años de Vincent van Gogh fueron invadidos por borrascas emocionales, fue internado en el psiquiátrico de Saint - Rémy, donde continuó dando vigorosas pinceladas sobre su hambriento lienzo; por las noches solía observar el cielo estrellado en vorágine amarilla. El 27 de julio de 1890, en el pueblito francés de Auvers - sur - Oise, el atormentado pelirrojo se dispara en el costado izquierdo con un revólver calibre 38, con la bala aún dentro, se resiste a morir para poder despedirse de su hermano Theo, un par de días después sucumbe finalmente; su hermano Theodorus " Theo " van Gogh, abatido por fraternal nostalgia lo sigue al sepulcro seis meses después; su sensitiva viuda Johanna Bonger decide cavar la tumba de Theo junto a la de Vincent para enterrarlo juntoo a su querido hermano.
Hasta la segunda década del siglo XX, es cuando la obra de Vincent van Gogh es valorada, esto sucede gracias al esforzado ahínco de su cuñada Johanna Bonger, viuda de su hermano Theo, quien la promueve con admirable tenacidad.
Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano




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