lunes, 24 de julio de 2017

Manuel Peñafiel galardonado por su trayectoria creativa, literaria, documental, fotográfica y aporte a la cultura.

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Manuel Peñafiel, fotógrafo, escritor y documentalista mexicano 
fue galardonado por su labor creativa y aportación a las artes.
Manuel Peñafiel was awarded for his creative career, and contribution to the arts, he attended such ceremony with his wife Irma García Xochiquetzalli, mexican model, photographer and composer.
Manuel Peñafiel a été honoree pour sa carriere creative et sa contribution à l'art, il étáit accompagné par sa épouse Irma García Xochiquetzalli, compositeur, photographe et modèle mexicaine.

Manuel Peñafiel fue galardonado por su trayectoria creativa, literaria, documental, fotográfica y aporte a la cultura. A la ceremonia de premiación acudió acompañado por su esposa Irma García Xochiquetzalli, compositora, modelo y fotógrafa mexicana.

Manuel Peñafiel y su trayectoria.
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El productor y director de fotografía Manuel Peñafiel
 fue premiado por su trayectoria profesional; 
a dicha ceremonia acudió acompañado 
de su esposa Irma García Xochiquetzalli.

La obra fotográfica de Manuel Peñafiel ha sido presentada en Rusia, Francia, Bélgica, Turquía, España, Italia, Cuba, Japón, Polonia, Bulgaria, República Checa, E.U.A., Indonesia, República Popular China, y Los Países Bajos.

En México sus fotografías se han exhibido en El Palacio de las Bellas Artes, Museo de Arte Moderno, Museo Universitario del Chopo, Museo Nacional de las Culturas, Museo Felipe Santiago Gutiérrez, Museo de la Ciudad de Cuernavaca, Centro Cultural Jardín Borda del Instituto de Cultura de Morelos, La Cineteca Nacional, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Museo Ex Convento de Tepoztlán, Museo de Arte Indígena Contemporáneo, y Casas de Cultura diseminadas en su país.

Autor de los libros: El Estado de México, México, Los Médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social, Niños de México, Emiliano Zapata un valiente que escribió historia con su propia sangre.
Productor y Director de Fotografía de los documentales Los ÚltimosZapatistas, Héroes Olvidados; y Pancho Villa, la Revolución no ha terminado, por los cuales él fue premiado por su Excelencia Cinematográfica y Contenido Histórico y Social.

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Manuel Peñafiel a été honoree pour 
sa contribution à l'art. 
Dans cette image il est avec 
son épouse Irma García Xochiquetzalli.

Autor de los cortometrajes: Huipiltin, Kirma La Pescadora, y Universos Íntimos, en estas dos últimas cintas su esposa Irma García Xochiquetzalli además de ocupar visualmente el sitio protagónico interpreta canciones de su autoría compuestas en idioma náhuatl.
Manuel Peñafiel acumula en su carrera una extensa hemerografía, su obra fotográfica ha sido reproducida y reseñada en periódicos y revistas publicadas en el ámbito nacional e internacional, merecedor a reconocimientos públicos por su trayectoria artística y aporte a la cultura. Su biografía se encuentra en La Enciclopedia de México Tomo XI.

lunes, 3 de abril de 2017

Feliciano Mejía, escultor en la miseria


Texto de ©Manuel Peñafiel
Fotografías de ©Irma García Xochiquetzalli y ©Manuel Peñafiel

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El productor y director de fotografía Manuel Peñafiel es autor 
de los documentales Los Últimos Zapatistas Héroes Olvidados, 
Pancho Villa la Revolución no ha terminado, Huipiltin, Kirma La Pescadora.
En 1998 decidí ser el productor y director de fotografía de un documental que reuniera los testimonios de aquellos ancianos que en su infancia y juventud se unieron a Emiliano Zapata durante la Revolución Mexicana de 1910; visitando pueblos y rancherías entrevisté a los escasos sobrevivientes de aquella lucha armada con la cual los oprimidos exigieron recuperar los derechos aplastados por la tiranía de Porfirio Díaz. Las casuchas donde concluyeron su vejez aquellos bravos combatientes morelenses impactaron a mi sensibilidad, las miserables condiciones en las que vivieron los antiguos revolucionarios me confirmaron una vez más, que la mal llamada Revolución Mexicana fue estéril intento; la justicia y bienestar social jamás beneficiaron a los desprotegidos, dichos ideales se hundieron en la corrupción gubernamental que persiste en este siglo XXI. Conmovido por la pobreza de mis entrevistados intitulé a mi documental Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados.

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Feliciano Mejía, fue mensajero de Emiliano Zapata, después de la 
Revolución Mexicana de 1910 se dedicó a tallar esculturas de madera; 
finalmente murió en condiciones miserables sin lumbre en su corazón.
Fue en Yautepec, Morelos donde encontré a Feliciano Mejía ( 1899 - 2008 ), él me narró que de noche los zapatistas lo montaban en una yegua, ocultando mensajes en sus huaraches para que los entregara a diversos contingentes revolucionarios; puedo imaginar al muchacho cabalgando tiritando nerviosamente hasta el amanecer. Cuando lo interceptaba la milicia del gobierno y le preguntaban que era lo que andaba haciendo, Feliciano les mentía diciéndoles que se había extraviado. Otras veces lo bajaban a jalones y zarandeadas, con la amenaza de que si nos les confesaba que andaba tramando lo colgarían de los pies; a Feliciano le daba harto miedo, ya había visto lo que les pasaba a los colgados de cabeza, toda su cara se les hinchaba y empezaban a sofocarse por la congestión sanguínea. Feliciano se quedaba mirando al suelo sin decir palabra, entonces le daban una azotaína, y de puro coraje la soldadesca gubernamental se quedaba con su animal de montura.

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Feliciano Mejía vivió en un horrible cuartucho, 
él careció de un digno taller donde elaborar 
sus figuras de madera, jamás tuvo acceso a libros 
ni formación artística, falleció lejos de cualquier bienestar.
Según me relató Feliciano Mejía, fueron muchos los recados que llevó a las tropas zapatistas desperdigadas por los cerros. Ésa fue su arriesgada misión durante aquella época bélica, faena que le provocaba temor, pues andaba cabalgando así nomás solito, sin otra compañía que los aullidos del coyote, casi puedo asegurar que el resplandor lunar le hacía imaginar que la enramada se transformaba en los vengativos espectros de los acribillados en combate.
Durante mis recorridos por México, he constatado que muchos de mis paisanos aún creen en los brujos que poseen la facultad de transmutarse en animales, Feliciano temía que estos nahuales lo derribarían de su yegua para arrastrarlo al mismísimo infierno. Años después, los duendes chaneque se robaron a la criatura por nacer que su esposa aún traía en las entrañas, la mañana en que ella lavaba ropa en el río.
He sido explorador fotográfico, mis coterráneos me han ratificado que si uno sale durante altas horas de la noche, se pueden oír los tantísimos lamentos de aquellos que murieron en agonía durante aquellos violentos tiempos. El viento gime, no hay manera de apaciguarse uno, las velas dentro de los jacales se apagan de sopetón, en esos casos lo mejor es entonar una canción, de esa manera los espíritus desventurados huyen para otra parte.
Feliciano Mejía me platicó que años después de haber concluido la estéril lucha de los campesinos zapatistas para recuperar la propiedad de sus tierras arrebatadas por los hacendados, para mitigar el hambre él encontró la manera de procurarse escasos ingresos tallando esculturas de madera. 

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Manuel Peñafiel y su esposa Irma García Xochiquetzalli 
con la escultura hecha por Feliciano Mejía 
a la que ella alegremente nombró La Burrita Arisca.
Según me relató, jamás derribó un árbol, pues, pudo haber sido de donde colgaron a un ahorcado; agregando que no es correcto cortarlos para nuestro egoísta provecho, el bosque debe ser conservado intacto, es el imán verde que nos trae las nubes con la lluvia. Solamente cuando encuentro tirado en el suelo un buen pedazo de madera, me lo llevo a mi vivienda, y así después de observarlo bien, le encuentro la forma de algún animalito o de un hombre, mujer o niño, entonces, me dedico a pulirlo para darle forma. Mi mujer ya no vive conmigo, mi muda compañía por las noches son mis figuras de madera y las ratas que a veces rondan por encima de mí cuando estoy dormido, fueron las pesarosas palabras que escuché emerger de los curtidos labios de Feliciano Mejía. Concluido el rodaje de mi película Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados, a las palabras de Feliciano Mejía les di forma literaria para que fuera uno más de los conmovedores relatos que conformaron a mi libro Emiliano Zapata, un valiente que escribió historia con su propia sangre.

Yo Manuel Peñafiel autor de este texto les confío a mis lectores que filmar mi documental Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados quebrantó mi estado de ánimo, recogí las remembranzas de ancianos arrumbados por la desigualdad social que sofoca a mi desdichado país, mi película ha ganado premios y reconocimientos internacionales, los cuales, jamás he acudido personalmente a recibirlos, aquellas preseas debieron de haber sido otorgadas a estos bravíos revolucionarios; jamás gané dinero con mi película, y en las ocasiones en que me han entrevistado para hablar de Emiliano Zapata, la espesa nostalgia y la rabia por su vil asesinato ordenado por el entonces Presidente Venustiano Carranza trastornan a mi vocabulario; prefiero expresarme por medio de la palabra impresa....hablar resulta efímero, escribir es casi eterno.

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Manuel Peñafiel y su esposa Irma García Xochiquetzalli 
en la Sala Feliciano Mejía, donde conservan el acervo artístico 
elaborado por el veterano revolucionario.

Feliciano Mejía fue un escultor primitivo, rudimentario y espontáneo, jamás gozó de un entorno digno donde darle forma a la madera, las autoridades culturales y gubernamentales del Estado de Morelos solamente le arrojaron migajas cuando aún vivía. En el deteriorado Feliciano Mejía jamás ardió fuego en su corazón, durante siglos mis paisanos campiranos arrastran amarga y frustrada existencia.

Después de la muerte de Feliciano Mejía, mi siempre solidaria esposa Irma García Xochiquetzalli y yo visitamos a sus familiares allá en Yautepec, después de expresarles nuestras condolencias; les preguntamos si aún conservaban figuras de la autoría del maltrecho anciano; con el pesar de su fallecimiento revuelto con melancólico regocijo compramos su acervo póstumo para ayudar económicamente a sus descendientes; así pues, cargamos nuestra camioneta con más de una docena de sus creaciones, las cuales arribaron a nuestro hogar plagadas de polilla y crías de cucarachas, fue necesario darle tratamiento a la madera. Mi esposa Irma entusiasta como suele serlo, le puso nombre a varias esculturas de su colección personal; a una obra la llamó Tzincánatl Serpiente Coralillo Reina de las Hormigas, proveniente de los textos indígenas que ella lee asiduamente, a otra creación le puso el juguetón apodo de La Burrita Arisca. Y a nuestra colección de efigies ingenuas, surrealistas, misteriosas y encantadoras talladas por don Feliciano Mejía, le agregamos un Torito que le compré cuando solía visitarlo para filmar mi documental Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados; durante dicho rodaje estuve dentro del mísero cuartucho donde vivió sus postreros años, semejábase a la madriguera de algún roedor, le tendí la mano para que pudiera levantarse del hediondo camastro, y me relatara las agrias remembranzas de su fracturado destino.

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Manuel Peñafiel autor del documental Los Últimos Zapatistas, 
Héroes Olvidados atesora en su hogar las esculturas de madera 
elaboradas por Feliciano Mejía, quien fuera mensajero de Emiliano Zapata.
Jamás percibí lumbre dentro del pecho de Feliciano Mejía, solamente los fríos pesares de una vida marginada; conocí su paupérrima existencia, él no tuvo acceso a libro alguno, ni  fuentes para documentación artística; en su jacal no existían cubiertos para comer, mucho menos un taller con herramientas adecuadas para lograr sus imaginativas confecciones en madera; al valorarlas nunca dudé que conquistaba espontáneo arte, sin embargo, el fue un artífice por mera casualidad, vagaba sin trabajo, y a su paso tropezaba con trozos de madera a los cuales para alejarse de su desasosiego existencial los tallaba para luego ir a vender sus figuras sobre la banqueta del pueblo de Tepoztlán; sobre mi película fotográfica quedaron impresos los retratos de un ser humano que vivió en condiciones infrahumanas, y que murió con su corazón apagado por la humedad del cuartucho donde era acometido por los piojos; cuando yo solía entrevistar al anciano Feliciano Mejía, le pedía que saliera del lóbrego sitio donde dormía, el hedor de sus orines impedía concentrarme en nuestra charla.


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Manuel Peñafiel después de entrevistar y filmar por primera vez 
al revolucionario Feliciano Mejía, le compró la escultura 
El Torito tallada por el abandonado anciano.  






©Manuel Peñafiel
Fotógrafo, Escritor y Documentalista.
El contenido de este artículo está protegido por las Leyes de Propiedad Literarias y otras Leyes de Propiedad Intelectual.







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Manuel Peñafiel posa para su esposa Irma García Xochiquetzalli 
con la figura de madera hecha por Feliciano Mejía, a la que ella 
nombró Tzincánantl Serpiente Coralillo Reina de las Hormigas.




Autor de los libros: El Estado de México, México, Los Médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social, Niños de México, Emiliano Zapata, un valiente que escribió historia con su propia sangre.





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Portada del libro Emiliano Zapata, un valiente que escribió historia 
con su propia sangre; en dicho volumen su autor Manuel Peñafiel redactó 
las remembranzas de los revolucionarios a las que complementó 
con los retratos que les hizo a sus entrevistados.










Productor y Director de Fotografía de los documentales: Los Últimos Zapatistas Héroes Olvidados, Pancho Villa la Revolución no ha terminado, Huipiltin, Kirma La Pescadora, Universos Íntimos.